El Secreto de la Muñeca - Vocaloid 神威がくぽx巡音ルカ
💜💗💜💗💜 Story 💗💜💗💜💗 The Doll’s Secret Winter always arrives early in the European kingdoms.The afternoon court was shrouded in a faint mist, distant spires hidden beneath the gray-white sky, and the ancient castle walls tinted with the cold hues unique to the season. The roses in the courtyard had long withered, leaving only frost-covered branches swaying gently in the wind.Yet inside the duke’s greenhouse, spring-like warmth remained.Soft sunlight filtered through the glass windows, the stove burned with crackling wood, and the air carried a delicate fragrance of roses and timber.Megurine Luka sat by the window.She was not dressed in formal court attire today, but in a simple, elegant pale pink gown. Her long pink hair fell over her shoulders, a few strands brushing her cheeks as she lowered her head.Before her rested a finely crafted wooden box.It was something she had personally brought back from her family’s doll workshop—an industry for which the Megurine family was most renowned in the kingdom. From ordinary collectible dolls to royal commissions and special memorial dolls for noble families, the workshop had thrived for generations.But the item inside this box was not for sale.It was something Luka had specially commissioned.“I wonder if he’ll like it…” she whispered, fingertips resting lightly on the box.Just thinking of him brought a smile to her lips.Kamui Gakupo.One of the youngest dukes in the kingdom, and the man she loved deeply.Their relationship was no secret in court. The engagement between a duke and the duke’s daughter was naturally blessed by all, with many already anticipating an official announcement.But Luka knew—Gakupo’s feelings for her ran far deeper than anyone else could see.So deep that sometimes, it made her heart ache.Every meeting began with him ensuring her safety. If she arrived late, he would wait at the door. If she delayed replying to letters due to court banquets, he would remain outwardly calm, though his eyes betrayed unease.Once, Luka teased him with a smile:“Gakupo, do you care too much about me?”He had only looked at her quietly.After a long pause, he answered softly:“…Yes.”No denial. No attempt to hide it.“Because it’s you, I can’t help but care.”That sentence had stayed with Luka ever since.And it was why she prepared today’s gift.When the box was opened, a doll lay inside.It resembled Luka herself—delicate pink hair woven strand by strand, gentle blue glass eyes, a finely sculpted face, even the faint curve of her smile.She wore a pale pink dress, identical to Luka’s favorite gown, complete with the small bow she always wore by her ear.Luka lifted the doll, cheeks warming as she gazed at its familiar face.“It really does look like me…” she murmured, stroking its hair before placing it back in the box.Tonight, she would give it to Gakupo.“I hope you’ll like it.” -------- Spanish El invierno siempre llega temprano en los reinos europeos.La corte de la tarde estaba envuelta en una ligera neblina, las torres lejanas ocultas bajo el cielo gris blanquecino, y los muros del antiguo castillo teñidos con los tonos fríos propios de la estación. Las rosas del patio ya habían marchitado, quedando solo ramas cubiertas de escarcha que se mecían suavemente con el viento.Sin embargo, en el invernadero del duque aún permanecía un calor primaveral.La luz suave del sol atravesaba los ventanales de cristal, la estufa ardía con leña, y el aire estaba impregnado de un delicado aroma a rosas y madera.Megurine Luka estaba sentada junto a la ventana.Hoy no vestía el atuendo formal de la corte, sino un sencillo y elegante vestido largo de color rosa pálido. Su cabello rosado caía sobre los hombros, y algunos mechones rozaban sus mejillas cuando inclinaba la cabeza.Delante de ella descansaba una caja de madera finamente elaborada.Era algo que había traído personalmente del taller de muñecas de su familia—el oficio por el cual la familia Megurine era famosa en todo el reino. Desde muñecas de colección comunes hasta encargos reales y muñecas conmemorativas para familias nobles, el taller había prosperado por generaciones.Pero lo que había dentro de esa caja no estaba destinado a la venta.Era algo que Luka había mandado fabricar especialmente.“Me pregunto si le gustará…” murmuró, dejando sus dedos suavemente sobre la caja.Solo pensar en él hacía que una sonrisa apareciera en sus labios.Kamui Gakupo.Uno de los duques más jóvenes del reino, y el hombre al que amaba profundamente.Su relación no era un secreto en la corte. El compromiso entre un duque y la hija de otro duque era naturalmente bendecido por todos, y muchos ya esperaban el anuncio oficial.Pero Luka sabía que los sentimientos de Gakupo por ella eran mucho más profundos de lo que los demás podían ver.Tan profundos que, a veces, le dolía el corazón.Cada encuentro comenzaba con él asegurándose de que estuviera a salvo. Si llegaba tarde, él la esperaba en la puerta. Si se retrasaba en responder cartas por los banquetes de la corte, él permanecía sereno en apariencia, aunque sus ojos revelaban inquietud.Una vez, Luka le preguntó con una sonrisa:“Gakupo, ¿te preocupas demasiado por mí?”Él solo la miró en silencio.Tras una larga pausa, respondió en voz baja:“…Sí.”Sin negarlo. Sin intentar ocultarlo.“Porque eres tú, no puedo evitar preocuparme.”Esa frase se quedó grabada en el corazón de Luka.Y por eso preparó el regalo de hoy.Cuando la caja se abrió, dentro yacía una muñeca.Se parecía mucho a Luka—cabello rosado tejido hebra por hebra, ojos azules de cristal llenos de ternura, un rostro esculpido con detalle, incluso la ligera curva de su sonrisa.Vestía un vestido rosa pálido, idéntico al favorito de Luka, con el pequeño lazo que siempre llevaba junto a la oreja.Luka levantó la muñeca, sintiéndose tímida al contemplar ese rostro tan familiar.“Se parece mucho a mí…” murmuró, acariciando su cabello antes de devolverla a la caja.Esa noche, pensaba entregársela a Gakupo.“Espero que te guste.”

