柏木渚 ベリーダンス
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Bajo los imponentes arcos rosados del santuario sagrado, la joven avanzó con paso firme mientras sostenía con elegancia los pliegues de su velo translúcido. Ataviada con sedas imperiales y ornamentos dorados que tintineaban a cada movimiento, clavó su gélida mirada azul en las puertas del palacio. No era una simple bailarina de la corte; era la última protectora del linaje real, lista para defender los secretos de su pueblo ante los invasores.